
Iban Sabalza, presidente de Karabeleko y responsable del vivero Blasenea, nos habla de la función experimental de esta finca agroecológica pionera en la vertiente cantábrica.
¿Por qué crear una finca experimental en agricultura ecológica?
A día de hoy la agricultura ecológica está en expansión, tal y como lo muestran los medios de comunicación. No obstante, el trabajo de investigación en este campo es prácticamente nulo. En la Península se puede estar investigando algo, pero muy poco, y la mayor parte del conocimiento que tenemos en Europa procede de estudios de los países nórdicos. Nosotros veíamos la necesidad de desarrollar el trabajo experimental in situ, para poder extraer conclusiones y ampliar conocimientos sobre las posibilidades del cultivo ecológico en nuestra zona climática. Por ello creamos este proyecto pionero, sin ánimo de lucro, en colaboración entre tres entidades: Kimu Bat, empresa dedicada a la jardinería, la horticultura y el paisajismo; Agifes, responsable de la dimensión más social de nuestra finca, donde se lleva a cabo la rehabilitación psicosocial de colectivos vulnerables; y Blasenea, el vivero de plantas que provee el plantel para el trabajo experimental.
¿A qué nos referimos cuando hablamos de finca experimental?
Nuestro objetivo es que Karabeleko sea una finca donde podamos observar el comportamiento de una amplia gama varietal de hortalizas, ver cómo se adaptan a las condiciones climatológicas de Euskadi y comprobar sus propiedades organolépticas. Queremos conocer también qué aceptación tienen las nuevas variedades entre el público, si llegan a encajar en el menú diario o en menús para ocasiones especiales.
Nuestra gastronomía se basa, principalmente, en productos tradicionales, por lo que no parece sencillo introducir nuevas hortalizas en nuestras cocinas.
Es cierto que aquí tenemos una la cultura gastronómica muy arraigada, y eso tiene sus pros y sus contras. Tenemos unos productos estrella y cuesta mucho salir de ahí. Aunque la verdad es que la gama varietal es impresionante a nivel mundial. Por ello, uno de nuestros objetivos principales de investigación será probar esa infinidad de variedades y especies hortícolas que están a nuestra disposición, y darlas a conocer. Gran parte de esos productos son desconocidos, porque no están a la venta en las grandes superficies, ni los propios hortelanos saben que existen. Toda esa gama varietal la ensayaremos aquí en Karabeleko.
¿Qué lugar tendrán las variedades autóctonas en la finca?
Las variedades locales tendrán una importancia vital. De todas formas, es importante señalar que una variedad considerada autóctona no tiene por qué ser de aquí. Por ejemplo, hace un siglo no había un solo casero que cultivara tomate y se lo comiera. Era un producto casi ornamental. El tomate no existía aquí hasta la colonización de América, que es de donde vienen todas las solanáceas. Aquí, hasta no hace muchas décadas, incluso se consideraba que era una planta tóxica por su color. Cuando hablamos de variedades locales, hablamos de aquellas que llevan cultivándose 30 o 40 años en Euskadi, no mucho más.
¿De las variedades importadas, cuáles destacarías?
Son muy interesantes las de origen asiático, como las mizuna, mibuna o pack choi. Toda esa gama a la que denominaremos ‘verduras de hoja’ son desconocidas para el público en general. Son plantas con muchas propiedades para nuestra salud y muy buenas características organolépticas que las convierten en hortalizas muy agradables al paladar. Además, son cultivos rápidos que se adaptan estupendamente a nuestro clima, por lo que las recomendamos mucho a los agricultores vascos.
Karabeleko trabaja también en la recuperación de variedades antiguas.
Efectivamente, queremos volver a cultivar las que han sido descartadas por el mercado mayorista. Porque aunque al productor, al mayorista o al vendedor no le interesen, creemos que al consumidor final, sí. A modo de ejemplo, un productor y un comercializador de fruta lo que busca en el género que compra es que tenga muy buen mercado pero a la vez que se mantenga muy bien en cámara, que aguante el transporte, que tenga un plazo de venta lo suficientemente amplio… se valoran muchos factores. Se le da prioridad a esas características en detrimento de la calidad organoléptica, del sabor y aceptación que pueda tener esa fruta. Por supuesto, nosotros vamos a valorar variedades productivas, que se comporten bien, pero también daremos especial importancia a los sabores, a las texturas a las que a día de hoy el consumidor final no tiene acceso.
Otra línea de experimentación está dirigida a ampliar el calendario de cultivo de determinadas especies.
Nos hemos dado cuenta que en zonas no tan lejanas y con climas parecidos al nuestro cultivan las hortalizas en épocas totalmente diferentes a las nuestras. Un ejemplo es el norte de Francia y Bélgica, donde trabajan con un calendario de plantación de crucíferas muy distinto. Nosotros las plantamos en los meses de julio, agosto y septiembre, y luego paramos, por lo que el consumo de crucíferas en Euskadi se produce, principalmente, en invierno. ¿Quién come coliflor, brócoli o berza en verano? Aquí no, pero en otros territorios es habitual. La idea de Karabeleko es ampliar los periodos de plantación de determinadas especies, apoyándonos en estudios científicos y en lugares con climas parecidos al nuestro.
¿Cuál es el papel de Blasenea en Karabeleko?
Nuestro papel consiste en el acopio e investigación de la inmensidad de semillas hortícolas que existen a nivel mundial. Nosotros traemos semillas de Estados Unidos, Asia, Europa… cultivamos la planta en nuestros propios viveros y luego la plantamos en Karabeleko para realizar el seguimiento y la experimentación.
No debemos olvidar que esta experimentación que estamos llevando a cabo en Karabeleko está muy enfocada a los agricultores, amateurs y profesionales, con quienes tenemos una relación muy estrecha y prácticamente diaria. El poder asesorar a un productor que quiere, por ejemplo, plantar coliflores en febrero, y poder aconsejarle acerca de qué variedades puede utilizar es muy importante para nosotros. Esa será la función de Blasenea en el proyecto.
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